miércoles, 13 de diciembre de 2006

CONTRA EL TRIBALISMO

Es asombroso comprobar cómo hay mucha gente que piensa que el egoísmo es una actitud criticable y socialmente inaceptable, pero pocas veces tienen la misma valoración para su contraparte colectiva, que es el Tribalismo.
El tribalismo, probablemente, fue algo muy necesario para el hombre primitivo. Era el sistema de construcción de la sociedad, es decir, toda persona debía pensar que su tribu era, por definición, mejor que la de otros, por lo tanto, debía luchar para predominar sobre otras, y aún mejor, para eliminar lo que era distinto.
Actualmente, cuando ya se han aprendido colectivamente otros valores humanos, cualquiera puede entender que el lugar de nacimiento de una persona es un accidente, nunca el mérito propio de una persona, en todo caso, el orgullo de una nacionalidad es un logro absolutamente ajeno.
Esto no quiere decir que uno pueda fácilmente deshacerse del tribalismo, como uno tampoco debe desprenderse de su correspondiente cuota de vanidad y egoísmo, son males necesarios para la supervivencia, imaginemos un mundo con exceso de humildad, sería absolutamente chato. Pero el límite de nuestro orgullo colectivo debe ser la valoración adecuada de los méritos de otros pueblos. Siempre es posible aprender cosas positivas de otras culturas. Eso sirve para enriquecer a las personas.
Por lo tanto sugiero que la gente se de cuenta de este error, el tribalismo excesivo y abra su mente a otras culturas.
Personalmente me gustaría tener, al menos, un amigo o amiga en cada país, o aún mucho mejor, uno/una en cada ciudad o pueblo.